viernes, 11 de septiembre de 2009

Mensaje del XXIX Congreso de Teología "El cristianismo ante la crisis económica"

Del día 3 al 6 de septiembre de 2009, sensibilizados ante la situación de crisis que estamos atravesando, se ha celebrado en Madrid el XXIX Congreso de Teología bajo el lema El Cristianismo ante la crisis económica. Como resumen de lo debatido en el Congreso, destacamos lo siguiente:

1. El shock sufrido en el llamado primer mundo, cuyos efectos se han proyectado inmediatamente de forma universal, como consecuencia de la crisis económica de 2008 y 2009, comparable únicamente con el histórico crack o “gran depresión” del primer tercio del siglo veinte, está haciendo que se tambalee el estado de bienestar alcanzado en las últimas décadas por un pequeño número de países privilegiados, sumiendo al resto del universo en un caos de efectos incalculables. Estos hechos suponen una prueba de fuego no solamente para los dirigentes mundiales, sino también para las conciencias de muchos cristianos, al cuestionar su nivel de solidaridad comprometida.

2. Una situación como ésta hay que contemplarla no sólo desde una óptica económica, sino desde un punto de vista sociológico y, sobre todo, con una profunda sensibilidad cristiana. Se trata de una realidad de injusticia económica excluyente de los más necesitados y vulnerables de la sociedad, que ya habitaba entre nosotros antes de 2008 y que ha explotado ahora, haciéndose patente la fragilidad de una sociedad en la que han sido trucados los valores cristianos por el enriquecimiento fácil y la ostentación sin límites, que dan origen a un estado de injusticia que ha ocasionado que los índices de desigualdad y de pobreza no solamente no se hayan reducido en los años de prosperidad y desarrollo social, sino que se han mantenido constantes a lo largo de todo este período.

3. En estos tiempos invernales en los que no solamente la economía y la política sino la fe y la ética están en crisis, es hora de solidarizarse con los colectivos más frágiles de la humanidad y recuperar algunos valores cristianos, como la opción preferencial por los pobres, así como la identificación con los mártires de la tierra, dando respuesta tanto a las demandas del tercer mundo como a las bolsas de pobreza del cuarto mundo, estableciendo así puentes de comunicación desde una sensibilidad genuinamente cristiana.

4. Si bien consideramos que el responsable de la crisis es el sistema capitalista, que permite que unos pocos se enriquezcan a costa del empobrecimiento de las mayorías populares, denunciamos la apatía y la falta de compromiso social de las confesiones religiosas, que se preocupan más por cuestiones de poder y por seguir defendiendo situaciones de privilegio en el terreno económico y social que por denunciar las injusticias de un sistema que atenaza a los sectores más necesitados. Por este motivo, entendemos que deben activarse las mejores tradiciones de justicia, igualdad y solidaridad de todas las religiones y movimientos espirituales a través de iniciativas comunes que coadyuven, desde planteamientos éticos responsables, a introducir un cambio radical en el comportamiento social.

5. En el proceso del debate abierto en el Congreso se ha evidenciado la necesidad de construir un nuevo orden mundial -político, económico, jurídico- alternativo al neoliberalismo, basado en la cooperación, la solidaridad y capaz de llevar a cabo controles efectivos del actual sistema financiero para evitar los abusos que se producen sistemáticamente. Y, a nivel nacional, que es urgente un cambio de rumbo de la política económica que beneficia a los poderosos y la puesta en marcha de políticas fiscales y sociales favorables a los sectores más desfavorecidos

6. En el terreno personal, como ciudadanos y creyentes, tenemos que dejarnos interpelar por la crisis actual y asumir compromisos concretos en los diversos niveles en los que nos movemos, renunciando al consumo irracional e insolidario, viviendo con austeridad, solidarizándonos de manera efectiva con las víctimas de la crisis, trabajando por la justicia y luchando contra la discriminación en todas su formas y manifestaciones étnicas, racionales, sexistas, sociales y culturales.

7. Como participantes del Congreso de Teología, y como expresión de nuestra identidad cristiana, hacemos nuestro el sufrimiento de una humanidad doliente, en especial de los sectores excluidos del mercado laboral, desposeídos de todo tipo de derechos sociales y clamamos por el establecimiento de una sociedad más justa y equilibrada, en la que se deje oír la voz y el llanto de los más pobres entre los pobres, los que han sido arrojados fuera del mercado laboral, habiendo sido privados de su sustento y de su dignidad.

jueves, 3 de septiembre de 2009

MANIFIESTO

" PARA QUE EL DERECHO NO SE DETENGAA LAS PUERTAS DE LOS CIE "
Las personas, organizaciones y colectivos abajo firmantes queremos manifestar públicamente nuestra gran preocupación por las condiciones jurídicas y materiales en que se desarrolla el internamiento de extranjeros que prevé la Ley de Extranjería. Según ésta, un inmigrante, simplemente por su situación administrativa irregular, puede ser privado de libertad hasta cuarenta días en un Centro de Internamiento para Extranjeros (CIE), mientras se tramita un procedimiento administrativo susceptible de concluir con la sanción de expulsión. Durante este tiempo es custodiado por la policía, sin que se garantice un auténtico control judicial, ni esté suficientemente regulado el régimen y funcionamiento de estos centros. A la opacidad de estos lugares se suman el hacinamiento, las deficientes condiciones materiales y la especial vulnerabilidad de las personas allí encerradas. Por éstas y otras razones, la situación de los CIE ha sido objeto de duras denuncias por instituciones y organizaciones nacionales e internacionales de acreditada solvencia.
El Proyecto de Ley de Reforma de la Ley de Extranjería presentado por el Gobierno, lejos de corregirla, supondría una sustancial agravación de la situación descrita. De acuerdo con el Proyecto, el internamiento podrá prolongarse hasta sesenta días, pudiéndose suspender su cómputo cuando se interpone habeas corpus o se solicita el asilo. La ampliación del plazo de internamiento supondrá un empeoramiento de las condiciones de los CIE, sin que sea previsible un incremento relevante del número de expulsiones que justifiquen el gran coste económico de la medida y el deterioro de los derechos fundamentales de las personas migrantes. Por su parte, la posibilidad de ampliar aún más el plazo en los supuestos de habeas corpus y solicitud de asilo, además de su negativo mensaje en el sentido de penalizar el ejercicio de derechos fundamentales, resulta jurídicamente inviable por contradecir la Directiva de retorno.
Por las razones expuestas, solicitamos a todos aquéllos que intervendrán en el actual proceso de reforma de la Ley de Extranjería:
PRIMERO. Que se opongan firmemente a la ampliación del plazo de internamiento y a la posibilidad de suspender su cómputo.
SEGUNDO. Que aprovechen la ocasión para mejorar las condiciones jurídicas del internamiento. Entre otras medidas, resulta imprescindible garantizar un auténtico y efectivo control judicial de esta privación de libertad y completar la normativa sobre régimen y funcionamiento de los CIE.
TERCERO. Que reconsideren la legitimidad de privar de libertad a una persona con el fin de asegurar la ejecución de una eventual sanción administrativa.

domingo, 30 de agosto de 2009

Un corazón nuevo

Domingo 22º. 30 de agosto de 2009

Lectura del santo evangelio según san Marcos (7,1-8.14-15.21-23):

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un grupo de fariseos con algunos escribas de Jerusalén, y vieron que algunos discípulos comían con manos impuras, es decir, sin lavarse las manos. (Los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes las manos restregando bien, aferrándose a la tradición de sus mayores, y, al volver de la plaza, no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones, de lavar vasos, jarras y ollas.) Según eso, los fariseos y los escribas preguntaron a Jesús: «¿Por qué comen tus discípulos con manos impuras y no siguen la tradición de los mayores?»
Él les contestó: «Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito: "Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos." Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres.»
Entonces llamó de nuevo a la gente y les dijo: «Escuchad y entended todos: Nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre. Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los malos propósitos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, injusticias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro.»

Actualización del mensaje:

En el Reino de Dios sólo se puede entrar con un corazón nuevo, dispuestos a obedecer a Dios desde lo más hondo.

Dios busca “reinar” en ese centro más íntimo de las personas, en ese núcleo interior donde se decide su manera de sentir, de pensar y de comportarse.

Jesús lo ve así: nunca nacerá un mundo más humano si no cambia el corazón de las personas; en ninguna parte se construirá la vida tal como Dios la quiere si las personas no cambian desde dentro.

¿Cómo escuchamos y acogemos en nuestro interior la Palabra de Dios?

¿De qué forma la Palabra de Dios cambia nuestro corazón y transforma la realidad que vivimos?



DANOS SEÑOR

Suficiente alegría

para ser siempre amables


Suficientes amigos
para echarnos una mano

Suficiente dolor

para ser siempre humanos

Suficientes enemigos

para amar de verdad.

Suficientes satisfacciones

para ser felices

Suficientes cosas
para poder compartir.

Suficientes limitaciones

para ser humildes

Suficientes necesidades
para dejarnos ayudar

Suficiente luz

para ser entusiastas

Suficiente fe
para contagiar esperanza y amor

Suficiente oscuridad

para aprender a confiar


Suficiente finura de oido

para estar atentos cada dia

a la voz de tu Espíritu.





martes, 11 de agosto de 2009

Calidad de vida

Domingo 20º - 16.08.2009

Lectura del santo evangelio según san Juan 6,51-58

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:
- «Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.»
Disputaban los judíos entre sí:
- «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?»
Entonces Jesús les dijo:
- «Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.
Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.
El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él.
El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí.
Éste es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron;,el que come este pan vivirá para siempre.»

Actualización del mensaje

Hoy se habla mucho de la “calidad de vida “, sin embargo se puede tener toda la “calidad de vida” que ofrece la sociedad moderna y no saber vivir.

Necesitamos descubrir un nuevo estilo de vivir y aprender a ser personas más felices.

El hombre no logrará la verdadera felicidad sino retorna a los valores evangélicos más hondos: la sencillez, la sobriedad, la solidaridad con todos, la amistad sincera, el encuentro gozoso con el Padre...

Hay una “calidad de vida” que muchos desconocen y que sólo la disfrutan quienes saben vivir con la sencillez y sobriedad de Jesús, con su mirada atenta al sufrimiento humano, con su deseo de vida digna para todos, con su confianza grande en Dios.

-¿Hemos descubierto esa fuerza de Jesús, capaz de dar nueva vida a nuestra existencia?

-¿De qué forma sentimos la transformación y el cambio que produce en nosotros la vida de Jesús?

-¿Sabemos disfrutar de esa “calidad de vida” con la sencillez y sobriedad de Jesús, y sabemos comunicarla a los demás?



Al sermón de la montaña

Dichoso el que carezca de las cosas

que Cristo en la montaña enumerara.

Quien en riquezas y poder fallara

viviría en la paz horas gozosas.

La bienaventuranza es agua clara

que, discurriendo en senda pedregosa,

llega para calmar la sed penosa

de aquél que en la promesa confiara

Hay un carecer no compensado

cual la escasez de amor, fe y esperanza.

Hermana del vacío siempre odiado,

es para el hombre malaventuranza

y su escuela un alma en tal estado

que debiendo volar, vuelo no alcanza

Concepción Palacín

sábado, 8 de agosto de 2009

Atraídos por Jesús

Domingo 19º - 02.08.2009

Lectura del santo evangelio según san Juan (6,41-51):

En aquel tiempo, los judíos criticaban a Jesús porque había dicho: «Yo soy el pan bajado del cielo», y decían: «¿No es éste Jesús, el hijo de José? ¿No conocemos a su padre y a su madre? ¿Cómo dice ahora que ha bajado del cielo?»
Jesús tomó la palabra y les dijo: «No critiquéis. Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me ha enviado. Y yo lo resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: "Serán todos discípulos de Dios." Todo el que escucha lo que dice el Padre y aprende viene a mí. No es que nadie haya visto al Padre, a no ser el que procede de Dios: ése ha visto al Padre. Os lo aseguro: el que cree tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron: éste es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.»

Actualización del mensaje

Lo más atractivo de Jesús es su capacidad de dar vida. El que cree en Jesús y sabe entrar en contacto con El, conoce una vida diferente, de calidad nueva. Juan se atreve a decir que “el que coma de este pan vivirá para siempre”.

Si, en nuestras comunidades cristianas, no nos alimentamos del contacto con Jesús, seguiremos ignorando lo más esencial y decisivo del cristianismo.

Si, en la iglesia, no nos sentimos atraídos por ese Dios encarnado en un hombre tan humano, cercano y cordial, nadie nos sacará del estado de mediocridad en que vivimos de ordinario.

Si Jesús no nos alimenta con su Espíritu de creatividad, seguiremos atrapados en el pasado y no tenemos nada que decir a los hombres y mujeres de hoy.

¿Cómo es nuestra relación personal con Jesús, el Cristo?

¿De qué forma nos alimenta Jesús son su Espíritu de creatividad?

¿Cómo es nuestra cooperación para engendrar y alimentar la fe en el corazón de los hombres y mujeres de hoy?


Pan bajado del cielo



Invita Dios-Amor a Eucaristía,

la mesa de la entrega y la esperanza,

fiesta de gratitud y de alabanza,

se reparten raciones de alegría.

Hay pan en los caminos de la vida

y vino en el desierto torturante;

el cielo generoso sin medida,

y el mismo Dios del hombre se ha hecho amante

se ha amasado en carnal y tierna harina

por ser nuestro alimento y medicina.

Rafael Prieto Ramiro




jueves, 30 de julio de 2009

Pan partido para un mundo nuevo

Domingo 18º.- 02/08/2009


Lectura del santo evangelio según san Juan (6,24-35):

En aquel tiempo, al no ver allí a Jesús ni a sus discípulos, la gente subió a las barcas y se dirigió en busca suya a Cafarnaún. Al llegar a la otra orilla del lago, encontraron a Jesús y le preguntaron: “Maestro, ¿cuándo has venido aquí?” Jesús les dijo: “Os aseguro que vosotros no me buscáis porque hayáis visto las señales milagrosas, sino porque habéis comido hasta hartaros. No trabajéis por la comida que se acaba, sino por la comida que permanece y os da vida eterna. Ésta es la comida que os dará el Hijo del hombre, porque Dios, el Padre, ha puesto su sello en él.” Le preguntaron: “¿Qué debemos hacer para que nuestras obras sean las obras de Dios?” Jesús les contestó: “La obra de Dios es que creáis en aquel que él ha enviado.” “¿Y qué señal puedes darnos –le preguntaron– para que, al verla, te creamos? ¿Cuáles son tus obras? Nuestros antepasados comieron el maná en el desierto, como dice la Escritura: ‘Dios les dio a comer pan del cielo.’” Jesús les contestó: “Os aseguro que no fue Moisés quien os dio el pan del cielo. ¡Mi Padre es quien os da el verdadero pan del cielo! Porque el pan que Dios da es aquel que ha bajado del cielo y da vida al mundo.” Ellos le pidieron: “Señor, danos siempre ese pan.” Y Jesús les dijo: “Yo soy el pan que da vida. El que viene a mí, nunca más tendrá hambre, y el que en mí cree, nunca más tendrá sed.”

Actualización del mensaje

La mayor preocupación de todos suele ser “el pan”, o sea, no pasar necesidad.

La gente sigue a Jesús por el pan material, pero El les dice que busquen el alimento superior, el que da “vida eterna”, que no se refiere a la “otra vida”, sino a “una vida distinta de la existencia de antes”.

Viene a decir que no basta el interés por la comida, sino que lo determinante es una vida en la que se imponga la bondad, el respeto y la solidaridad.

Esta nueva vida se alcanza por medio de la fe, es decir, la adhesión a Jesús, a su mensaje, a su forma y estilo de vida.

-Cuáles son nuestras mayores preocupaciones?

-En qué consiste “la vida nueva” que se alcanza por la fe?

-Cómo ponemos en práctica esa fe, en la forma y el estilo de Jesús?


Mi cuerpo es comida

Mis manos, esas manos y tus manos
hacemos este gesto, compartida
la mesa y el destino como hermanos.
Las vidas en tu muerte y en tu vida.

Unidos en el pan los muchos granos,
iremos aprendiendo a ser la unida
ciudad de Dios, ciudad de los humanos.
Comiéndote sabremos ser comida.

El vino de sus venas nos provoca.
El pan que ellos no tienen nos convoca
a ser contigo el pan de cada día.

Llamados por la luz de tu memoria,
marchando hacia el Reino haciendo historia,
fraterna y subversiva Eucaristía.


Pedro Casaldáliga

miércoles, 29 de julio de 2009

"Caritas in Veritate", Nueva encíclica de Benedicto XVI

"Caritas in Veritate"(Caridad en la Verdad)

El Papa acaba de publicar una nueva encíclica clara y directa que todo el mundo va a entender, incluidos los representantes del grupo de países ricos G-8, que estaban esos dias reunidos en Italia. Siguiendo la estela de Juan XXIII y Pablo VI, “Caridad en la verdad” tiene como hilo conductor la necesidad de superar la visión materialista de los acontecimientos humanos.

Una encíclica es un texto doctrinal católico de alcance mundial. Esta encíclica es una clara llamada a las conciencias sobre la incompatibilidad del mensaje cristiano con una estructura socioeconómica materialista del signo que sea. En este caso, con las prácticas neoliberales actuales

De la misma forma que la Iglesia institución ha denunciado hasta la saciedad el materialismo marxista (llegando a criticar a la Teología de la Liberación porque admitía el análisis marxista de la realidad), Benedicto XVI, desde los hechos y la fe, no deja margen de interpretación en su crítica al materialismo capitalista, a su estrategia y a sus fines, ante las consecuencias que está teniendo para el ser humano.

Desde el principio de la encíclica ya se afirma que nadie puede dar al otro de lo suyo sin haberle dado en primer lugar lo que en justicia le corresponde, señalando la responsabilidad tanto de las multinacionales como de las corruptelas locales de los países pobres. Ante esta situación, el Papa apunta directamente a “la acumulación en general y de los recursos básicos y energéticos en particular en manos de unos pocos es la fuente del problema”. Exceso por un lado y falta de distribución por otro.

Afirma que la Iglesia toda (es decir, cardenales, arzobispos y obispos incluidos) deben defender la tierra, el agua, el aire y sobre todo proteger al hombre contra la destrucción de sí mismo; una clara llamada a huir de la inhibición y a dar un paso al frente de compromiso activo frente a los desmanes económicos que deshumanizan a tantos millones de seres.

El Papa apunta a un sistema financiero que tenga como meta el desarrollo pleno de las personas; es decir, un progreso material y espiritual. Aboga por una reforma de la arquitectura económica y financiera internacional y de la ONU, sin olvidarse de señalar el riesgo de que la globalización sustituya las ideologías por la técnica transformándose ella misma en un poder.

Todo el documento está presidido por una llamada a los valores éticos y a la importancia de las “energías morales” como fundamento de todas las acciones en el campo económico y social, sobre todo en esta fase de crisis sin precedentes.

Pero falta una denuncia, dada la gravedad de los hechos, de la responsabilidad de la financiación de la economía y del papel de las multinacionales como causa principal de la crisis y de todos los aspectos negativos de la globalización.

No se ve ninguna referencia a la cuestión del rearme, a la necesidad del desarme, al comercio de armas internacional y, en general, al problema de los conflictos actuales y potenciales que son una de las causas fundamentales del empobrecimiento, del hambre y de la miseria.

Hay sólo una tímida referencia a las iniciativas, desatendidas en muchos sitios, para la transferencia de recursos a los países del Sur (el conocido 0,7%) y tampoco se habla de la condonación de la deuda externa, objeto de la campaña de la propia Iglesia en el año jubilar.

No hay ninguna referencia concreta al movimiento ecuménico con las otras confesiones cristianas (que animó la campaña “Justicia, paz y cuidado de la Creación ”) y solamente una referencia fugaz a las relaciones con otras religiones. Pero estas relaciones son los instrumentos principales para llevar a todo el mundo energías morales capaces de producir un cambio y de corregir el desorden actual en las relaciones entre la economía y los pueblos.

“Caritas in Veritate” es una encíclica importante pero que guarda silencio sobre lo referente a las guerras y las armas y no plantea el problema de una alianza con otras confesiones cristianas y con otras religiones que suscite los sentimientos y la energía moral para combatir la injusticia que existe en el mundo.